Montesquieu biography resumen del
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Equidistante de ambas, definió la monarquía como un régimen en el que también era posible la libertad, pero no como resultado de una virtud ciudadana difícilmente alcanzable, sino de la división de poderes y de la existencia de poderes intermedios -como el clero y la nobleza- que limitaran las ambiciones del príncipe.
En 1748 publicó su obra principal, Del espíritu de las Leyes, obra de gran impacto (se hicieron veintidós ediciones en vida del autor, además de múltiples traducciones a otros idiomas). Colaboró en la Enciclopedia. Disponible en [página consultada el ].
Quién fue Montesquieu – Biografía corta, aportaciones y obras
Charles Louis de Secondat, mejor conocido como barón de Montesquieu, fue un filósofo francés.
Sólo pudo escribir una novela de ambiente oriental, llamada “Arsace et Isméinie”, y el artículo “Gusto” para la Enciclopedia de Diderot.
Aunque su relación con los enciclopedistas era buena, se mantuvo bastante distante e independiente.
Junto a este componente innovador, no puede olvidarse el carácter conservador de la monarquía limitada que proponía Montesquieu, en la que procuró salvaguardar el declinante poder de los grupos privilegiados (como la nobleza, a la que él mismo pertenecía), aconsejando, por ejemplo, su representación exclusiva en una de las dos cámaras del Parlamento.
«» [Internet]. Debido a la muerte de su padre, pasó a estar a cargo de su tío, el barón de Montesquieu, de quien en 1716 recibió en herencia su fortuna, sus títulos y su cargo de presidente del parlamento bordelés.
También en esta época fue nombrado miembro de la Academia de Ciencias de Burdeos, donde destacó por sus informes acerca de temas históricos, como por ejemplo su “Disertación sobre la política de los romanos” (1716), y científicos, con “El eco” y “Las enfermedades renales” (1718).
El estudio social de Montesquieu
La situación política internacional y nacional de aquellos años estuvo marcada por la proclamación de una monarquía constitucional en Gran Bretaña y por la muerte de Luis XV.
Falleció el 10 de febrero de 1755 en París, estaba completamente ciego.
Aportaciones:
- Se manifestó por la separación de poderes: legislativo, ejecutivo y
judicial. - El espíritu de las leyes influyó en la Declaración de los Derechos del Hombre
y del Ciudadano y, en la Constitución de los Estados Unidos de América. - Estableció la premisa de que «un gobierno debe funcionar de manera tal
que ningún hombre tenga miedo de otro». - Se le considera un precursor del liberalismo.
- Estudió el eco, la gravedad y las glándulas suprarrenales como miembro
de la Academia de Ciencias de Burdeos.
Entre sus obras destacan:
- Cartas persas
- Consideraciones sobre las causas de la grandeza y la decadencia de los
romanos - El espíritu de las leyes
- Ensayo sobre el gusto
- El templo de Gnido
Frases de Montesquieu
- La amistad es un contrato por el cual nos obligamos a hacer pequeños favores a los demás para que los demás nos los hagan grandes.
- La prosperidad es un bien, que por lo general suele acontecer a todo aquel que tiene aire de tonto, pero que no lo es.
- Cuanto menos piensan los hombres más hablan.
- No hay tampoco libertad si la capacidad de juzgar no está separada de la capacidad legislativa y de la ejecutiva.
- De todas mis penas me he consolado siempre con una hora de lectura.
- Los hombres somos más capaces de grandes acciones que de buenas acciones.
- Los que tienen poco negocio que atender son buenos charlatanes, los intelectuales y los ocupados hablan menos.
- La libertad es el derecho a hacer lo que las leyes permiten.
Después, este carácter especial es el que forma a los jefes de Estado.
Montesquieu
Frases de Montesquieu
Cuando hemos alcanzado una categoría, no debemos hacer nada que nos haga parecer inferiores a ella.
El hombre de talento es naturalmente inclinado a la crítica, porque ve más cosas que los otros hombres y las ve mejor.
El que estando enfadado impone un castigo, no corrige, sino que se venga.
El gobierno debería establecerse de modo que ningún hombre pueda temer a otro.
Cuanto menos piensa el hombre, más habla.
Gobernar una familia es casi tan difícil como gobernar todo un reino.
¿Hay nada tan seguro, decidido, desdeñoso, contemplativo, grave, serio, como el asno?.
La amistad es un contrato por el cual nos obligamos a hacer pequeños favores a los demás para que los demás nos los hagan grandes.
La cobardía es madre de la crueldad.
La ley debe ser como la muerte, que no exceptúa a nadie.
La libertad es el derecho a hacer lo que las leyes permiten.
La palabra es mitad de quien la pronuncia, mitad de quien la escucha.
La principal ocupación de mi vida consiste en pasarla lo mejor posible.
La prueba más clara de sabiduría es una alegría continua.
La razón es una olla de dos asas: lo mismo puede cogerse por la derecha que por la izquierda.
La injusticia hecha a uno solo es una amenaza dirigida a todos.
La verdad en un tiempo es un error en otro y viceversa.
Las leyes inútiles debilitan a las necesarias.
Los hombres somos más capaces de grandes acciones que de buenas acciones.
Nada graba tan fijamente en nuestra memoria alguna cosa como el deseo de olvidarla.
No comparto lo que dices pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo.
No existe tiranía peor que la ejercida a la sombra de las leyes y con apariencias de justicia.
Para obtener éxito en el mundo, hay que parecer loco y ser sabio.
Pronto cansa la altanería de una mujer hermosa; nunca aburre la de una mujer buena.
Una cosa no es justa por el hecho de ser ley.
Sus notas de viaje las recogió en unos cuadernos que se publicaron en 1899 bajo el título “Mis Pensamientos”.
Estas anotaciones, junto con sus reflexiones acerca de la historia, inspiraron su ensayo “Consideraciones sobre las causas de la grandeza y de la decadencia de los romanos” (1734), que muchos consideran la transición hacia su obra magistral en la que trabajó catorce años: “El espíritu de las leyes” (1748).
Este libro tuvo 22 ediciones en 2 años y suscitó violentas críticas, tanto por parte de los jesuitas, como por parte de los jansenistas.
En 1713, su padre falleció.
Estudió derecho en la Universidad de Burdeos. Así surgió su libro “El templo de Gnido” en 1725.
Sin embargo, en 1726 vendió su cargo y, poco después de su elección como miembro de la Academia Francesa (1727), emprendió un viaje por Austria, Italia, Alemania, Países Bajos y Gran Bretaña.
Estos eventos influyeron de forma determinante en Montesquieu, quien centró su análisis en el estudio de los fenómenos sociales.
Mediante el éxito de las “Cartas persas” (1721), consiguió hacerse un hueco en los salones parisinos, que frecuentó asiduamente sin dejar por ello de administrar su propiedad familiar ni de escribir.
Desde que la Constitución de los Estados Unidos plasmó por escrito tales principios, la obra de Montesquieu ejerció una influencia decisiva sobre los liberales que protagonizaron la Revolución francesa de 1789 y la posterior construcción de regímenes constitucionales en toda Europa, convirtiéndose la separación de poderes en un dogma del derecho constitucional que ha llegado hasta nuestros días.
Barcelona, España: Editorial Biografías y Vidas, 2004. En esta etapa, estuvo en la Universidad de Burdeos y en la de París, donde entró en contacto con los círculos de intelectuales parisinos.
En 1714, Montesquieu regresó a Brède y allí fue canciller del parlamento de Burdeos.
Charles Louis de Secondat, Barón de la Brède y de Montesquieu, fue uno de los personajes más influyentes en cuanto al apartado político de la Ilustración.
Ejerció de filósofo, escritor y político durante su vida, pero su verdadera influencia sucedió en los movimientos sociales liberales que se produjeron tras su muerte.
Debe ser ley porque es justa.
Las malas leyes hicieron a los hombres holgazanes; por ser holgazanes se les hizo esclavos.
Todo pueblo conoce, ama y defiende sus costumbres más que sus leyes.
Un Poder termina por devorar a todo lo demás; dos por enfrentarse; tres mantienen el equilibrio, de modo que si dos luchan, el tercero igualmente interesado en el orden se afiliará del lado del más débil.
El pensamiento de Montesquieu debe enmarcarse en el espíritu crítico de la Ilustración francesa, con el que compartió los principios de tolerancia religiosa, aspiración a la libertad y denuncia de viejas instituciones inhumanas como la tortura o la esclavitud; pero Montesquieu se alejó del racionalismo abstracto y del método deductivo de otros filósofos ilustrados para buscar un conocimiento más concreto, empírico, relativista y escéptico.
En El espíritu de las Leyes, Montesquieu elaboró una teoría sociológica del gobierno y del derecho, mostrando que la estructura de ambos depende de las condiciones en las que vive cada pueblo: en consecuencia, para crear un sistema político estable había que tener en cuenta el desarrollo económico del país, sus costumbres y tradiciones, e incluso los determinantes geográficos y climáticos.
Si un ciudadano tuviera derecho a hacer lo que éstas prohíben, ya no sería libertad, pues cualquier otro tendría el mismo derecho.
De los diversos modelos políticos que definió, Montesquieu asimiló la Francia de Luis XV (una vez eliminados los parlamentos) al despotismo, que descansaba sobre el temor de los súbditos; alabó en cambio la república, edificada sobre la virtud cívica del pueblo, que Montesquieu identificaba con una imagen idealizada de la Roma republicana.
Fue ese modelo, que identificó con el de Inglaterra, el que Montesquieu deseó aplicar en Francia, por entenderlo adecuado a sus circunstancias nacionales. Se le considera uno de los máximo representantes de la Ilustración.
Su madre murió cuando él tenía solo siete años, asistió al Colegio de Juilly junto a otros niños aristócratas.
Vendió el cargo y se dedicó durante cuatro años a viajar por Europa observando las instituciones y costumbres de cada país; se sintió especialmente atraído por el modelo político británico, en cuyas virtudes halló argumentos adicionales para criticar la monarquía absoluta que reinaba en la Francia de su tiempo.
El barón de Montesquieu
Montesquieu ya se había hecho célebre con la publicación de sus Cartas persas (1721), una crítica sarcástica de la sociedad del momento, que le valió la entrada en la Academia Francesa (1727).