Marian anderson biography en español
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Su capacidad para interpretar con gran profundidad emocional obras como La muerte y la doncella de Schubert o Stille Tränen de Schumann, la convirtió en una de las artistas más admiradas en el ámbito de la música clásica.
Momentos clave
A lo largo de su carrera, Marian Anderson vivió una serie de momentos clave que no solo marcaron su trayectoria profesional, sino que también se convirtieron en hitos históricos.
Este concierto no solo consolidó su lugar en la historia, sino que también destacó la importancia de su música como una forma de resistencia frente a la injusticia racial.
Otro de los momentos clave en su carrera fue su debut en el Metropolitan Opera de Nueva York en 1955, donde se convirtió en la primera cantante de raza negra en actuar en este emblemático escenario.
Considerada por Arturo Toscanini como la voz del siglo, su interpretación resulta sobrecogedora en piezas como La muerte y la doncella de Schubert o Stille Tränen (Lágrimas silenciosas) de Schumann, que interpretó transportada una cuarta por debajo de su tono original (la pieza es particularmente aguda), prestándole una coloración vocal completamente distinta a la habitual.
Este evento crucial mostró:
- La negación de la oportunidad a Marian Anderson de actuar en el Auditorio de la Constitución debido a la discriminación racial.
- El apoyo y la defensa de Eleanor Roosevelt al organizar el icónico concierto de Anderson en el Monumento a Lincoln.
- El profundo impacto de la resistencia y el talento de Anderson, que la llevaron a convertirse en la primera afroamericana en actuar en el Metropolitan Opera en 1955.
Estos eventos subrayaron los desafíos a los que se enfrentaban los artistas afroamericanos durante una época de segregación arraigada y prejuicio en los Estados Unidos.
El concierto histórico en el Monumento a Lincoln
En medio del telón de fondo de la discriminación racial y la negación, el emblemático concierto de Marian Anderson en el Monumento a Lincoln en 1939 simbolizó una firme postura contra la injusticia y la desigualdad en el ámbito de la música clásica.
En 1939, las Hijas de la Revolución Estadounidense (DAR) le negaron a Anderson la oportunidad de actuar en Constitution Hall en Washington D.C.
debido a prejuicios raciales.
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No fue la única humillación a la que Anderson fue sometida por motivos raciales, aunque contó, por otro lado, con numerosos defensores y logró ser la primera intérprete de raza negra en actuar en la Ópera Metropolitana de Nueva York, donde debutó en 1955 en el personaje de Ulrica, la bruja negra de Un Ballo in Maschera de Verdi.Marian Anderson se dedicó con mayor frecuencia al concierto, campo en el que destacó por su versatilidad y por su facilidad para los idiomas (llegó a cantar en nueve distintos).
En 1925, comenzó a actuar como cantante de concierto en los Estados Unidos, destacándose por su impresionante dominio de varios idiomas y su habilidad para interpretar una gran variedad de géneros musicales.
En 1931, Marian Anderson se trasladó a Europa gracias a una beca otorgada por el filántropo Julius Rosenwald, quien apoyó su desarrollo profesional.
A los catorce años, Marian se inclinó por el canto, un camino que la llevaría a convertirse en una de las cantantes más destacadas de su tiempo.
Su educación vocal fue posible gracias a las donaciones de los miembros de su parroquia, lo que le permitió estudiar con varios maestros de renombre, como Mary Saunders Patterson, Agnès Reifsneider, Frank La Farge y Giuseppe Boghetti.
Sin embargo, la discriminación racial que enfrentó en los Estados Unidos no tardó en hacer acto de presencia.
En 1939, la prestigiosa Asociación Femenina de Washington prohibió a Anderson actuar en el Constitution Hall debido a su raza. Publicó los libros What a morning! (memorias) y My Lord, y recibió condecoraciones como la Medalla de la Libertad (1962), la Medalla de Honor del Congreso y la Medalla Nacional de las Artes (1986).
A través de sus logros notables y su perseverancia, Anderson allanó el camino para las futuras generaciones de cantantes de ópera afroamericanos, desafiando normas discriminatorias y fomentando una comunidad operística más diversa y acogedora.
| Logros del Legado | Impacto en la Industria de la Ópera |
|---|---|
| Primera afroamericana | Abrió puertas para la diversidad en el reparto |
| en presentarse en el Met Opera | Fomentó la inclusividad en los teatros de ópera |
| Superó la discriminación racial | Inspiró a artistas marginados a seguir carreras operísticas |
| Abogó por los derechos civiles | Promovió la igualdad en los escenarios de ópera |
| Pionera en la música clásica | Elevó la representación de minorías en la ópera |
Contribución a los Derechos Civiles y la Diplomacia
La contribución de Marian Anderson a los derechos civiles y la diplomacia fue profunda y de gran alcance.
Como resultado, Marian Anderson ofreció un recital gratuito en la escalinata del monumento a Lincoln el domingo de Resurrección de ese mismo año, un evento que se convirtió en un símbolo de resistencia y lucha por los derechos civiles. En respuesta, la Primera Dama Eleanor Roosevelt, miembro de la DAR, renunció en protesta y ayudó a organizar un histórico concierto al aire libre para Anderson en el Monumento a Lincoln el Domingo de Pascua.
El evento atrajo a una multitud de más de 75,000 personas y fue un momento crucial en el movimiento por los derechos civiles, mostrando el extraordinario talento y la resistencia de Anderson ante la discriminación.
Rompiendo Barreras Raciales en la Ópera
Marian Anderson hizo historia cuando debutó en el Metropolitan Opera, convirtiéndose en la primera afroamericana en actuar allí.
Estudió violín y más tarde se centró en el entrenamiento vocal bajo la tutela de varios mentores.
Marian Anderson
En 1931 se trasladó a Europa becada por el filántropo de Chicago Julius Rosenwald; ese mismo año se presentó triunfalmente en Berlín. Convertida en una institución, fue nombrada miembro de la delegación americana en las Naciones Unidas por el presidente Eisenhower, y cantó en las juras de los presidentes Eisenhower y J.
F. Kennedy. Su negativa a actuar en lugares segregados reflejaba su compromiso con los derechos civiles, culminando en eventos históricos como el concierto de 1939 en el Lincoln Memorial y siendo la primera afroamericana en pisar el escenario del Metropolitan Opera.
El legado de Anderson resuena a través de sus contribuciones impactantes a la música, los derechos civiles y la diplomacia, inspirando a generaciones a abrazar la diversidad y la inclusividad.
En su ciudad natal inició estudios de violín a los diez años para proseguir, a los catorce, con estudios de canto con Mary Saunders Patterson, Agnès Reifsneider, Frank La Farge y Giuseppe Boghetti, merced a las aportaciones de los miembros de su parroquia. Fue excelente intérprete de los "lieder" de Schubert y Schumann.
En 1936 actuó ante el presidente Franklin D.
Roosevelt en la Casa Blanca y emprendió una amplia gira de más de setenta conciertos durante los siguientes tres años. Además, sus actuaciones de Espirituales resonaron con el público, transmitiendo la rica significancia cultural e histórica de estas canciones.
La capacidad única de Anderson para infundir sinceridad y autenticidad a cada pieza cautivó a los oyentes y consolidó su reputación como una de las mejores contraltos de todos los tiempos.
Impacto en las Generaciones Futuras
El estilo musical y legado de Anderson continúan inspirando e influyendo en músicos clásicos y audiencias aspirantes de todo el mundo.